09/06/2026
Artículo de información
José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
9 de junio del 2026
A más de medio siglo de la tragedia que conmovió al Perú y al mundo, Yungay continúa siendo mucho más que el nombre de una ciudad desaparecida. Su historia no se limita a los dramáticos acontecimientos del 31 de mayo de 1970 ni a las cifras de mu***os que suelen acompañar cualquier referencia al terremoto de Áncash. Antes de convertirse en símbolo de una de las mayores catástrofes naturales de América Latina, Yungay fue una comunidad dinámica, profundamente integrada a la vida del Callejón de Huaylas y estrechamente vinculada a las montañas que dominaban el horizonte. Allí transcurrieron generaciones enteras dedicadas al comercio, la agricultura, la educación y la vida familiar. Sus calles de adobe, sus plazas y sus iglesias formaban parte de una geografía humana construida lentamente a lo largo de los siglos.
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