02/04/2022
Izquierda radical y caviar
Con la caída del muro de Berlín y las reformas en el Partido Comunista Chino, la izquierda radical (el ala dura comunista, Maoísta, Marxista, Leninista, o escoja usted la salsa de su preferencia) perdió espacios y recursos importantes. De otro lado, la izquierda acomodaticia, mal llamada caviar, en su ambición de lograr mayor riqueza al menor esfuerzo aprovechando su preparación universitaria, vió en la izquierda radical la herramienta útil para alcanzar sus propósitos. Nace así una alianza no escrita que ha significado violencia, corrupción, pobreza y opresión para varios países del mundo, y que ahora se apodera de América Latina.
A mediados de los sesenta, la corriente militarista en diferentes países había logrado el poder por la fuerza, y lograba apoyo popular al exhibir ideas pseudo socialistas, pero haciendo abuso de la fuerza sobre la población y cimentando sólidamente las bases de una corrupción generalizada. Es así, que los países desarrollados cancelan las ayudas directas, de gobierno a gobierno y nacen los Organismos No Gubernamentales para canalizar esa ayuda, mecanismo rápidamente copado por la izquierda caviar. Parte de esas ONG se convierten en mecanismos de apoyo ideológico, legal y financiero para beneficio de la izquierda radical, en temas como el medio ambiente, y los derechos humanos, llegando al extremo de crear organismos supra nacionales para imponer sus ideas.
Por su parte, la izquierda radical se vale de las ideas de la izquierda caviar para agitar a las masas y lograr su cuota de poder, proceso que financia al vincularse con la minería ilegal, el tráfico de armas y personas, y la conformación de organizaciones terroristas.
Se aprecia dos niveles de acción. En primer lugar, el aprovechamiento de las carencias de la población para generar protestas sociales, extendiendo sus intereses a diversos sindicatos, principalmente en el sector educación, de donde pretende lograr apoyo futuro y nuevos cuadros; mientras que para las protestas sociales estrenan el bloqueo de carreteras como instrumento de presión. En segundo lugar, se erigen las células terroristas como supuestos representantes válidos de las demandas populares, con el propósito de generar espacios sin ley o agujeros negros, donde los gobiernos no tengan ninguna influencia. Cabe señalar que la izquierda caviar desarrolla instrumentos y estrategias, incluso legales, para apoyar la protesta social y prolongar los conflictos, herramientas como la zonificación económica y ecológica, el abuso de la protección ambiental para impedir las actividades extractivas y de generación eléctrica que por mucho financian la caja estatal, entre otras de menor violencia pero mayor perversidad, como la temática de género en las escuelas, su posición frente al ab**to, la religión y la familia.
Con un copamiento de tal magnitud, el siguiente paso era el poder político, para lo cual la izquierda radical crea organismos generados (MOVADEF, Conare (Proseguir y MOVADEF), Fenate, estos últimos solo en sector educación peruano), desde donde conforman plataformas políticas para infiltrar los procesos democráticos. Para ello era fundamental una alianza que financie sus operaciones, dinero inicialmente proporcionado por Venezuela, seguido por el movimiento cocalero boliviano. Al ser insuficientes, los radicales suman el dinero de la minería ilegal, el narcotráfico y la corrupción (municipal y regional), lo que les otorga el impulso necesario para comprar conciencias, torcer resultados y movilizar a la población ideologizada.
En Perú, la captura del poder genera una disputa entre caviares y radicales, pero subsiste una idea común: refundar el estado a través de una nueva constitución que los consolide en el poder. Para ello es fundamental forzar las contradicciones, es decir, mostrar la incapacidad del aparato estatal y destruir por dentro éstas instituciones. Ello explica la insistencia de Castillo por nombrar ministros a personajes incapaces, inmorales y hasta criminales.
Todo esto afecta directamente a la población, en temas sensibles: su economía, salud y educación, factores determinantes para despertar el descontento popular. Sin embargo, esto representa un arma de doble filo que puede volverse contra el agresor: la izquierda radical y caviar. Todo depende de la paciencia de la población peruana.