07/05/2025
Pedro Castillo Sigue Siendo el Presidente Electo: El Pueblo No Votó por Dina, Ni por el 2026
Que no se nos olvide: Pedro Castillo Terrones fue electo presidente por voluntad popular en 2021, con votos reales, sufragados por millones de peruanos olvidados, marginados y ninguneados. Fue un mandato constitucional, limpio, pese al llanto de las élites y los titulares histéricos de la prensa limeña.
Y sin embargo, hoy está preso. Secuestrado. Víctima de un golpe de Estado parlamentario, judicial y mediático.
¿Quién votó por Dina Boluarte?
Nadie. Ni un solo voto presidencial lleva su nombre. Boluarte no tiene base social, ni proyecto político, ni dignidad democrática. Su gobierno nació del fraude institucional del Congreso y ha sobrevivido a punta de represión, mu***os en las regiones, y pactos con mafias políticas.
Hablan de "sucesión constitucional", pero omiten el pequeño detalle de que el pueblo no la eligió para gobernar. Fue la cómplice silenciosa que juró lealtad a Castillo y luego se alineó con los vacadores al primer rugido del poder.
El cinismo del 2026
Y ahora tienen la desfachatez de hablar de elecciones en 2026.
¿Con qué cara? ¿Con qué legitimidad?
¿Después de más de 60 mu***os sin justicia? ¿Después de convertir Palacio en un búnker fujimontesinista?
Hablar de elecciones en 2026 con un presidente electo preso, y una usurpadora en el poder, es burlarse del pueblo.
Castillo no está preso: está secuestrado.
Pedro Castillo no fue derrocado por corrupción probada. No fue vacado por juicio ni condena.
Fue engatusado, entregado, y silenciado por una maquinaria que no toleró que un maestro rural llegara a Palacio.
Lo secuestraron jurídicamente, lo traicionaron políticamente, y lo desaparecieron mediáticamente.
Y ahora pretenden que aceptemos esta farsa de democracia extendida hasta el 2026 como si nada hubiera pasado.
El mandato popular está en pausa, no cancelado
Pedro Castillo sigue siendo el presidente legítimo del pueblo.
Mientras no haya nuevas elecciones limpias, con todos los sectores participando, nadie puede borrar ese mandato.
No el Congreso, no la prensa, no la Fiscalía, ni mucho menos una señora que juró por el lápiz y luego gobernó con la bayoneta.
¿Qué exige la historia?
La liberación inmediata de Castillo como preso político.
Una nueva Constitución, porque esta ya no representa a nadie más que a los poderosos.
No nos confundamos: la continuidad de Dina es la negación del voto popular.
Hablar del 2026 es querer borrar el 2021.
Pero el pueblo tiene memoria. Y cuando vuelva a hablar en las urnas, será con fuerza, con claridad, y con la dignidad que el Congreso y sus cómplices quisieron enterrar.