04/02/2026
En estos días he visto una ola enorme de nuevos negocios abriendo. Estéticas, abogados, gestores, agencias, consultores y “expertos” de todo tipo. Y quiero empezar diciendo algo claro, eso me alegra. Emprender, crear y apostar por uno mismo, y por Puerto Rico, siempre será algo positivo.
Pero hay una segunda parte que no se puede ignorar.
También estoy viendo personas vendiendo servicios para los que no están educados, certificados ni preparados. Personas que aprendieron a verse profesionales, pero no a serlo. Personas sin ética profesional ni moral. Y eso es peligroso. No hablo de todos, pero sí de una realidad que está ocurriendo.
Es peligroso para el comerciante, para el ciudadano, y para la salud, las finanzas y los proyectos de otros. Hoy, con inteligencia artificial, diseño bonito y buen discurso ,que btw, también puede ser creado por la IA, casi cualquier cosa puede parecer real.
Un logo no valida conocimiento. Un Instagram bonito no valida experiencia. Un discurso seguro no valida preparación.
Por eso hoy, más que nunca, hay que tener cuidado dónde se invierte el dinero, a quién se le confía un negocio, la salud o decisiones que pueden costar años de trabajo. No todos los “gurús” lo son. No todas las esteticistas están debidamente certificadas para todos los servicios que ofrecen. No todo el que habla bonito sabe lo que hace y no todo el que cobra caro ofrece valor real.
Y algo importante, la incredulidad no es desconfianza, es inteligencia. Hay que hacer las preguntas incómodas. Preguntar por educación, certificaciones, experiencia real, procesos y responsabilidades. Quien sabe lo que hace no se ofende por preguntas. Quien evade, minimiza o hace sentir incómodo al otro por cuestionar, probablemente no tiene cómo sostener lo que ofrece.
Hoy todo es falsificable. Las imágenes, los resultados, los testimonios, las promesas. Lo único que no se puede falsificar por mucho tiempo es la competencia real. Cuestiona todo, no por miedo, sino por respeto a tu tiempo, tu dinero y tu futuro.