21/06/2019
Así debía ser, sus estudiantes, esos que la hicieron montarse en un avión hasta California. Esos que, sin saberlo, la motivaban a levantarse cada dia a las 6am y acostarse sobre las 11 o 12 de la noche. Esos estudiantes que la llenaban de orgullo, a los que ellos llamaba "los mejores estudiantes de UPR Cayey". Son esos los que ayer cargaron su retrato, dedicándole sus logros, honrandola y reconociendo su valía.
Ellos saben lo privilegiado que fueron al tenerla cerca, el recibir sus consejos, aún esos consejos que venían desde el silencio y desde el ejemplo, de que si ella podía, todos podían.
No se quiten, culminen sus estudios graduados, Que tienen un ángel siguiendo y cuidando sus pasos.