09/06/2020
Llevo varios años haciendo reseñas sobre personas que han fallecido. Varias de ellos antepasados míos, otros políticos del país como Luis Muñoz Marín, Luis Ferré, Roberto Sánchez Vilella y otros. Personas del mundo de las artes como Julia de Burgos y de la lucha obrera como Luisa Capetillo Peroné, entre otros.
Tarea fácil, datos escuetos y fríos, sacados de las hojas de censos, actas nacimiento, matrimonio y defunción. No hay espacio para sentimientos personales.
Pero cuando se trata de la partida de una gran mujer, en plena pandemia, aunque por causas naturales, pero con todas las circunstancias del distanciamiento social; sin los abrazos entre hermanos y sobrinos, sin la despedida de verla una última vez, sin espacio al duelo. Así la cosa es completamente diferente.
Aquí no hay documentos fríos con datos estadísticos, aquí hay una hemorragia de sentimientos que se agolpan en el corazón y pasada varias semanas se niegan a salir. Tratar de poner en letras tantos sentimientos no es fácil. Imposible resumir una vida entera, una historia tan productiva y llena de éxitos en unas cuantas líneas. Tratar de ser organizada y tener un pensamiento cronológico, imposible. Los pensamientos entran y salen sin orden específico chocando contra el dolor y los sentimientos. Pero le debo esto a mi cuñado José Manuel Moyett y mis queridos sobrinos y sobrinos nietos
MARÍA SOCORRO VELEZ TORRES
1946-2020
La mayor de 7 hermanos nace en Caguas, Puerto Rico el 8 de octubre de 1946 en el humilde hogar de Elpidio Vélez y Margarita Torres. Se despide de esta vida terrenal el 11 de mayo de 2020. Por ser la hermana mayor se encargó de ayudar a mami a criar sus hermanos menores. Fue guía, consejera y confidente de todos nosotros. Con la hermosura, delicadeza y resiliencia de un Lirio, aunque su flor favorita era la rosa, pero ella nunca tuvo espinas. Creció en el barrio Anón de Caguas indómita y valiente, una pionera. Cuando no se acostumbraba que la gente de campo fuera a la universidad a principios de la década del 60, ella como pionera al fin, decidió estudiar en la UPR de Río Piedras. Donde obtiene su Bachillerato. Luego de eso termina dos Maestrías, pero nunca quiso abandonar el salón de clases. Una mujer brillante, íntegra y sensible. Nació para ser maestra. Cuando cobró su primer cheque, en esa época estaban meses sin cobrar; nos mudó del campo al pueblo. Una promesa que le había hecho a mami. Viajera incansable, junto a José viajaron prácticamente todo el mundo, disfrutando cada minuto, vivió a plenitud, disfrutó cada instante de su vida. Luego de retirarse del sistema de Educación Público después de 33 años de servicio, trabajó como profesora universitaria en varias instituciones. Para luego decidir dedicarse a la agricultura. En su finca de Caguas, lo que llamaba su terapia, creó un proyecto de vida. Un lugar mágico y hermoso donde se respira paz. Donde todo lo que ella sembraba daba fruto, y fruto en abundancia. La última reunión en la finca con los hermanos iba a ser en marzo por mi cumpleaños, y tuvo que ser cancelada por la pandemia. Amaba su tierra, patriota hasta lo último. No hubo marcha a la que no asistiera. Yo siempre le decía a la próxima te acompaño, pero a pesar de la aparente fragilidad de su cuerpo, su espíritu indomable, demasiado grande, yo la hubiera atrasado.
Siendo maestra en la escuela Intermedia Gerardo Sellés Solá de Caguas, conoce al que fuera su compañero de vida, José Manuel Moyett Rodríguez, su gran amor con quien compartió por 45 años. Ella fué la madrina de mi boda, y yo fui la madrina de la suya asi que eramos doblemente comadres. En el intercambio de votos se leyó el pasaje de la biblia en Rut 1:16, 17 …"no me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotros dos."
Promesa que cumplió al pie de la letra acompañando a José hasta su último día de vida. Casualmente en su aniversario 45 de bodas fue que le entregaron sus cenizas a su compañero y que nuevamente leímos sus votos matrimoniales en Rut 1:16,17.
De dicha unión nacieron 5 hijos, 3 niñas y 2 niños. Hombres y mujeres de bien que siguieron su ejemplo y se prepararon académica y espiritualmente y que a su vez la bendijeron con 4 hermosos nietos: 3 niñas y 1 varón.
Por sus manos pasaron miles de estudiantes a quienes enseñó biología, física, química y sobre todo valores éticos.
Acompaño algunas fotos suyas en distintas etapas de su vida.
Doy gracias al creador por haberme concedido el privilegio de tener por hermana esta inmensa mujer: María Socorro Vélez Torres. Soty para nosotros sus hermanos. Descansa en paz y si hay un huerto en el cielo siembra tus hortalizas, organiza ferias científicas y da clases a los jóvenes.
Ya nos encontraremos con un cuerpo incorruptible y perfecto!!! Hasta siempre...