04/09/2026
Hoy te tengo que contar lo que me pasó ayer en una cita médica. 😩❤️🩹
Tenía la cita a las 9:30 de la mañana y, como siempre, llegué con tiempo. Me senté a esperar pensando que no iba a ser mucho rato.
Pero imagínate… me llamaron casi a las 10:45. 😳
¡Más de una hora sentada en aquel asiento!
Y en algún momento empecé a sentir que la pierna se me estaba adormeciendo. Al principio pensé: “Bueno, ahora mismo se me pasa”.
Pero siguió pasando el tiempo y llegó un punto en que ya casi ni la sentía. 😩
Así que comencé a moverla. Primero poquito a poco… el pie, el tobillo, la pierna… tratando de darle movimiento para ver si empezaba a reaccionar.
Y poco a poco fui recuperando la sensación.
Me quedé pensando en algo que quizás muchas sobrevivientes de cáncer de mama entendemos muy bien: hay cosas que después del cáncer simplemente tenemos que aprender a manejar de otra manera.
A veces son detalles que para otras personas pasan desapercibidos, pero para nosotras forman parte de esa realidad que vivimos en la vida después del cáncer. ❤️🩹
Y no, no estoy contando esto para quejarme.
Te lo cuento porque estas son precisamente esas pequeñas experiencias de las secuelas del cáncer que una vive en el día a día y que muchas veces nadie ve.
Y quizás tú también has tenido momentos así, en los que tu cuerpo te dice: “muéveme un poquito”. 🫂❤️🩹
¿Te ha pasado algo parecido?