10/06/2026
🚱 La falta de agua potable no es solo un problema de infraestructura. También es un problema de salud mental.
En los municipios del sureste de Puerto Rico, miles de personas enfrentan incertidumbre diaria ante la escasez de agua.
Esta situación afecta especialmente a personas encamadas, adultos mayores en centros de cuidado y sus cuidadores, quienes dependen del acceso constante al agua para higiene, medicamentos, alimentación y necesidades básicas.
Cuando una necesidad esencial no está garantizada, aumentan los niveles de estrés, ansiedad, frustración y sensación de impotencia.
Para muchas familias, la preocupación constante por conseguir agua se convierte en una carga emocional adicional.
La evidencia científica respalda esta realidad. La World Health Organization reconoce que el acceso al agua potable es un determinante fundamental de la salud y que la inseguridad hídrica está asociada con un mayor riesgo de angustia psicológica, ansiedad y deterioro del bienestar emocional.
El acceso al agua no es un lujo. Es una necesidad básica que impacta directamente la dignidad, la salud física y la salud mental de nuestras comunidades.
🤍 Cuidar la salud mental también significa garantizar condiciones básicas que permitan a las personas vivir con seguridad y tranquilidad.
Dra. Vick Mireily Sánchez Pabón