09/02/2026
Toda mi vida he tenido un apego natural por apoyar al comercio local. Siempre observo su impacto real: cómo sostienen familias, cómo crean comunidad y cómo empujan el desarrollo de un país desde lo cotidiano.
Anoche, Bad Bunny hizo algo poderoso. En uno de los escenarios más vistos del mundo, le dio exposición a quienes casi nunca tienen micrófono: a los pequeños comerciantes. Y no como utilería, sino como protagonistas.
El piraguero.
El joyero.
La técnica de uñas.
El barbero.
La comerciante.
El del puesto de tacos.
Junto al músico, al agricultor, al trabajador de la caña, al bailarín… y a la estrella mundial.
Trabajo digno. Manos amigas y queridas.
Gente que siempre está cuando más se necesita.
Que estuvieran allí fue un mensaje claro: no hay grandeza sin comunidad. No hay éxito que no se construya en colectivo. Estamos todos y todas conectados.
Gracias, Benito, por recordar que apoyar lo local también es cultura, identidad y futuro.