14/11/2020
En mi vuelta a mis actividades como coach, que había pausado por necesitar un tiempo para mi mismo antes de volver a acompañar de nuevo a personas, encuentro muy OPORTUNO compartir este escrito de mi colega Aristóteles Fernández, que llamó "UN SILENCIO COHERENTE"
Porque todo ser humano necesita en algún momento de su vida, solo estar en SILENCIO.
Con esto les cuento que estoy próximo a lanzar THINKPOSITIVE, que ya verán en redes próximamente.
Una cosa más antes de seguir con la lectura, recuerden que:
1- EL COACHING NO ES TERAPIA
2- ESTOY AQUÍ PARA ESCUCHARTE
UN SILENCIO COHERENTE
Desde que inició la pandemia y los cambios vertiginosos comenzaron a impactar en la vida de miles de personas, organizaciones y empresas, no hicimos promoción de nuestros servicios o especialidades por un motivo muy particular: COHERENCIA.
Jamás vivimos una experiencia así. Nunca pasamos por una situación que paralizara el mundo y su economía. No teníamos planes probados, experiencia demostrada con pandemias o estrategias testadas para afrontar este desafío. Todo se nos vino encima y de repente, dejándonos atónitos y sin posibilidad de generar respuestas que con sinceridad sirvieran.
El efecto de este virus nos desconectó de nuestros recursos y no encontrábamos formas de gestionar nuestros propios quiebres. En pocas palabras: “estábamos viviendo lo que mucha gente experimentó en estos tiempos”.
¡Cómo podríamos ofrecerles algo que no hemos probado o vivido! ¡Con qué argumento podríamos justificar que somos buenos en tal o cual solución si no la hemos ensayado en nosotros mismos y en nuestros negocios! ¡Qué podríamos decir a una empresa que agoniza por falta de ventas siendo que nunca hemos pasado por algo así!
Mantener un respetuoso silencio fue la forma más coherente que hemos encontrado. No nos parecía congruente trabajar en los demás aquello que aún no lo hemos trabajado en nosotros mismos. Proponer ideas ajenas, consejos importados, tips estereotipados y/o estrategias no testadas, atentaban contra nuestros principios.
Caeríamos en un acto de irresponsabilidad y arrogancia al suponer que pudiéramos “solucionar” los problemas ajenos siendo que ni siquiera estamos pudiendo hace