27/07/2026
No existe peor enfermedad para el alma que el exceso de ego que podemos llegar a sentir cuando "creemos" que estamos espiritualmente por encima de los demás. Y sucede más seguido de lo que nos imaginamos. De hecho, este problema y sus excesos, que se han dado y se siguen dando en la mayoría de las religiones, se deben a que sus líderes, cualesquiera que sean, se sienten en un lugar de privilegio, mirando al resto desde un altar.
¡Nada más erróneo! Pues el mismo Jesús nos enseñó la ruta a seguir, comportándonos de manera más humilde a medida que crecemos. Mientras más aprendemos y crecemos espiritualmente, más conscientes debemos estar de que somos servidores y siervos, no jefes ni reyes. Este síndrome se ve mucho en las redes sociales. Pastores hablando desde un pedestal, juzgando a todos, sin mostrar un ápice de empatía con la gente. Parece que han olvidado que no somos nosotros los salvadores, sino quienes, con humildad, nos ponemos al servicio de Dios para ser utilizados en la tarea de compartir la información con otros.
Extraído de “Busca tu propio ángel” de Liliana Gebel (Editorial Origen) Disponible en Amazon.com