30/03/2026
Falleció… y tuve que aprender a decirlo en voz alta, como si al nombrarlo pudiera hacerlo más real, más aceptable, más llevadero. Dije lo que todos dicen: “ya no está sufriendo”, “ya está descansando en paz”… palabras que salen casi por instinto, como si fueran un abrigo prestado para el frío del momento.
Y sí… tal vez era verdad. Tal vez su dolor terminó, tal vez encontró ese descanso que la vida le negó tantas veces. Pero nadie habla de lo que pasa con los que nos quedamos. Nadie te prepara para ese silencio que llega después, ese vacío que no se llena con nada, esa sensación de que algo dentro de ti se rompió… y no va a volver a ser igual.
Porque mientras lo decía, mientras intentaba ser fuerte, mientras trataba de consolar a otros… por dentro me estaba derrumbando. El corazón no entiende de frases bonitas ni de consuelos aprendidos. El corazón siente la ausencia, siente el hueco, siente el golpe seco de saber que ya no habrá más momentos, ni más palabras, ni más oportunidades.
Y entonces empieza lo más difícil: aprender a vivir con ese “ya no”.
Ya no está.
Ya no vuelve.
Ya no responde.
Ya no abraza.
Y es ahí donde el alma se quiebra en silencio.
Te das cuenta de que hay despedidas que nunca se terminan de decir, conversaciones que se quedaron a medias, abrazos que no sabías que serían el último. Y duele… duele de una forma que no hace ruido, pero que pesa todos los días.
Porque no solo se fue una persona… se fue una parte de tu historia, de tu rutina, de tu vida tal como la conocías.
Y aunque el tiempo pase, aunque la gente te diga que “todo mejora”, hay cosas que no se superan… solo se aprenden a llevar. Se convierten en una ausencia que camina contigo, en un recuerdo que a veces consuela y otras veces rompe.
Quizás sí… quizás ahora descansa.
Pero aquí… en este lado… el amor sigue despierto.
Y ese amor, cuando ya no tiene dónde quedarse, se transforma en tristeza.
Una tristeza profunda, silenciosa…
que no se ve, pero se siente en cada rincón del alma.
TE AMO CON AMOR ETERNO MI AMADÍSIMO ESPOSO, ALEJANDRO TESORO MÍO...!!!
Gracias a todos los que me acompañan en mi dolor por la partida de mi esposo, en las misas, en los rezos y oraciones por su eterno descanso.
DRA.MARVEL NICKEL