13/10/2020
Me desperté pensando en el autoboicot, es fácil darse por vencido (con la excusa de un ratito nomas para tomar fuerzas)
En ocasiones, quizás nos cubrimos demasiado las espaldas, dejemos demasiadas puertas abiertas por si acaso, Y terminamos tomando el camino más corto de vuelta a lo seguro.
Cuantas veces el temor y la inseguridad, el estar atado a lo seguro nos priva de conseguir nuevos éxitos, nos hace renunciar a los cambios, nos hace renunciar a los sueños, nos hace negar los anhelos y las metas que están grabadas en lo más profundo de nuestros corazones.
Cuantas veces la seguridad de poseer algo nos hace renunciar a la posibilidad de conseguir mucho más; cuantas veces lo que tenemos fácilmente a nuestro alcance nos impide crecer, haciendo que la seguridad se convierta en mediocridad, en fracaso, en monotonía.
La conquista de tus metas y objetivos está a tu alcance. Aunque las condiciones para lograr éxitos no son siempre fáciles.
No hay otro método que trabajar duro, ser tenaz, soportar, tener fe, luchar, creer siempre, no rendirse y jamás volver la espalda. No esperar la oportunidad si no crearla.
Por eso, en ocasiones hay que quemar las naves.
Él dio la orden de que fueran quemadas todas sus naves.
Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo: Observen como se queman los barcos…
Debemos salir victoriosos en esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por mar…
“Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos”: Alejandro Magno – en la costa de Fenicia 335 A.C.
Muchos de nosotros hemos quemado las naves en más de una ocasión…, me gusta llamarles naves de la zona de confort.
¿Y vos, que naves vas a quemar para conquistar lo que tanto deseas?
**** Hay quien atribuye el nacimiento de esta frase tan estudiada en cursos de negocios, a Hernán Cortés al inutilizar sus naves, pero el primero en probar suerte con este método fue Alejandro Magno (siglo IV a.C.)