22/05/2023
Indudablemente cuando somos pequeños imitamos a nuestros mayores y a mí me correspondió crecer en una familia de emprendedores, donde mi tío contaba con una flota de colectivos de la empresa de Paraguarí y dos camiones para turismos de larga distancia, y mi tía con una despensa, a la producción y venta de empanadas. Con la influencia, recomendación y orientación a mi corta edad recogía las botellas de vino, gaseosas y las vendía en un local de recicladora de vidrios que se encontraban como a un kilometros de donde vivía. Con algunas monedas y billetes ya era la alegría de aquel entonces.
El deseo de vender o hacer dinero estaba latente, por lo que le pedía a mi tía que me facilite sus mercaderías para la venta, siempre respondía con una negativa, o le realizaba los trabajos prácticos a mis compañeros de clase por algunos guaraníes. El flechazo por el emprendimiento conscientemente surge con la aparición de los suplementos de “Emprendedores” los días sábados e “Informática” los días jueves, del periódico ABC Color, contaba con todos los fascículos.
Cuando entre en el colegio en el año 1992 mi abuelo comenzó su negocio de venta de lubricantes por lo que pidió por mí para que me mude y de esa forma ayudarle en la venta, tuvo funcionando un buen tiempo hasta que cumplí los 18 años y en esos tiempos falleció de una enfermedad terminal.
En esos tiempos me encontraba en la casa de los tíos por lo que retornar a la casa de los abuelos era fundamental para acompañarle a la abuela para que no se quede sola, por lo que reactivar el pequeño negocio que era del abuelo era fundamental, ya disponía de la mayoría de edad, me había asociado a la cooperativa y contaba con mi factura para la venta. La idea de emprender siempre firme.
Funcionó como dos años, durante que estuve en la secundaría hasta que culmine y también termino mi mercadería por motivos de crisis en la reposición, me correspondió ayudar con los gastos de la casa y no pude realimentar el negocio. La venta de lubricante fue mi primer emprendimiento formal que constituí.
Por fuerza mayor tuve que cerrar el negocio y durante dos años me dedique a la Radio Comunitaria Arami, del barrio que enfoque la idea del emprendimiento con un programa de radio que le denomine HECHO EN PARAGUAY. Posteriormente conseguí un empleo en una empresa informática que también estaba relacionado a mis pasiones.
(HISTORY TIME) Indudablemente cuando somos pequeños imitamos a nuestros mayores y a mí me correspondió crecer en una familia de emprendedores, donde mi tío contaba con una flota de colectivos de la…