10/06/2020
Una vez, una liebre, se burlaba de las patas cortas y de la lentitud de una tortuga.
Ésta dijo a la liebre: "Puede que seas muy veloz, pero estoy segura de poderte ganar una carrera”. Sorprendida, la liebre aceptó el reto.
Llegó el día de la carrera y mientras la tortuga no dejaba de caminar aunque a paso lento, la liebre corrió rápidamente y al ver seguro su triunfo decidió echarse una siesta.
Poco después, la liebre despertó y vio a la tortuga llegar a la meta y ganar.
Lección: La carrera del emprendedor es una maratón, no una prueba de velocidad. No existen atajos ni fórmulas mágicas para llegar a la meta; sólo aquel perseverante y trabajador es el que consigue triunfar en el mundo de los negocios.
No intentes saltarte etapas ni buscar el éxito fácil; la única receta es el trabajo duro. Y además: nunca te duermas en tus laureles.
No sabes cuándo un competidor, por más chico que parezca, pueda superarte y ganar a los consumidores.