02/12/2018
La palabra "Femicidio" uno de los términos más infundados y a la vez más ingeniosos de la corrección política, a través de su rama del constructivismo racional en el campo lingüístico. Es infundada precisamente para que las masas no hagan ningún esfuerzo mental y a fuerza de repetición lo digan por todas partes y tal cual como el perro de Pavlov, tengan un comportamiento condicionado por quienes diseñan ese estímulo. La carnada del feminicidio tiene todos los elementos para la reacción del tipo impulsivo, es emotivo, pegadizo y sin sentido. Es astuto por el otro lado (el de los conductistas del comportamiento de las masas) justamente por lo fácil que les resulta promover el odio desde la ingeniería social lingüística (neolengua orwelliana). Resulta que la gente de tanto repetir el absurdo, termina creyendo que el feminicidio, es realmente una muerte por razones de género, cuando realmente son muertes motivadas por cualquier otra razón, menos la de género, quizás celos, venganza, robo y un largo etc. Es más, generalmente las muertes se dan entre conocidos, por ejemplo parejas, lo cual descarta ya de entrada la motivación de género. ¿Por qué? Sencillamente porque si hubiera un odio hacia el género, esa pareja nunca hubiera compartido sus vidas alguna vez y en la mayoría de los casos, la verdadera razón del homicidio (término correcto), se hubiera dado entre desconocidos, pues justamente lo que les movería seria el "odio al género" en donde no importaría conocer a la persona. La cuestión de tanta "molestia" para tomarse el tiempo de una reingenieria lingüística, está basada en la teoría de Wittsgenstein, en la que el límite de tu mundo es el límite de tu lenguaje. A fuerza de repetición, muchas personas terminarán creyendo que efectivamente hay una lucha de género, o mejor dicho, una "opresión del género", porque cuando un hombre es asesinado por una mujer, en igual o peores circunstancias, ni siquiera suma en las estadísticas, pues se recurre a una falacia de selección de pruebas, donde sólo se retrata el feminicidio, pero nunca se escuchará y menos, leerá el "androcidio". Esta es la verdadera razón, en vista a que la famosa lucha de clases no se ha dado como lo predijera Marx, cual profeta de una religión, habría que inventar otra lucha de colectivos, de grupos y ¿qué mejor que inventar una verdadera guerra de sexos? Esta guerra inducida pavliavnamente, lejos de la clásica, que en el fondo era una atávica forma de apareamiento, hoy lo es por un estimulo artificial de odio.
Más lógica, menos ideología.
(Créditos: Hugo Nelson Vera Ojeda.)