20/07/2026
Todos conocemos ese momento en que queremos arrancar algo de raíz. Una persona que nos hizo daño. Una situación que no debería existir. Algo en nosotros mismos que no nos gusta y queremos eliminar de una vez. Jesús dice hoy: espera.
No porque el mal no exista — existe, y el evangelio lo reconoce sin rodeos. Sino porque en la prisa de arrancar lo malo, es muy fácil llevarse también lo bueno. Y porque no siempre sabemos distinguir con tanta claridad como creemos.
La cizaña no llega anunciándose como enemiga. Llega mezclada, parecida al trigo, creciendo al lado.
En la conciencia, en las decisiones de cada día, en lo que consumimos, en lo que normalizamos sin darnos cuenta.
La respuesta de Jesús no es pasividad.
Es paciencia con criterio.
Seguir sembrando bien, seguir creciendo, sin obsesionarse con arrancar todo lo que parece malo, y sin acostumbrarse a vivir rodeado de cizaña como si fuera lo normal.
La semilla buena crece. Aunque no siempre la veamos.
📖 Mt 13, 24-43