19/07/2025
ENTRENAMIENTO O ESPECTÁCULO
Esta mañana, fui testigo de dos escenas que, aunque distintas, compartían un hilo conductor alarmante: la presencia de individuos inescrupulosos que, bajo el pretexto de la "seguridad", ponían en riesgo o engañaban a otros:
El primer evento fue una demostración de uso de extintores que se convirtió en un acto de irresponsabilidad. El expositor, quien supuestamente enseñaba a prevenir desastres, estaba haciendo precisamente lo contrario: sus acciones eran imprudentes, poniendo en peligro la integridad de los participantes y la suya propia. Era un espectáculo de mal juicio donde la seriedad de la prevención de incendios se transformaba en una temeraria exhibición. Resulta profundamente frustrante ver cómo la persona encargada de impartir conocimiento para protegernos actuaba con tal negligencia y desconsideración por el bienestar ajeno.
El Engaño de la Falsa Autoridad: El Uso Indebido del Logo de la NFPA
Pero el segundo incidente reveló una faceta igualmente perniciosa de la inescrupulosidad, y que considero aún más grave por su deliberada intención de engañar. Pude observar a otra persona impartiendo un curso de prevención de incendios y uso de extintores, y lo que me indignó profundamente fue ver cómo utilizaba descaradamente el logo de la NFPA (National Fire Protection Association), considerando que su presentación carecía totalmente de fundamentos básicos de la NFPA 10, denotaba desconocimiento total de la norma.
Para quienes no lo saben, la NFPA es una autoridad global en estándares de seguridad contra incendios. Su emblema representa rigor, credibilidad y una profunda base de conocimiento técnico validado. Que alguien emplee este distintivo sin la debida acreditación o autorización es un acto de clara falsificación. Es un intento deshonesto de vestir de legitimidad un curso que, muy probablemente, carece de la calidad, el respaldo y la seriedad necesarios. No es solo un engaño; es una burla a la confianza pública en un ámbito donde la vida y la seguridad están en juego. Al usar ese logo de forma fraudulenta, el "profesional" busca aprovecharse de la reputación de una entidad seria para validar su propia oferta, lo que es un comportamiento totalmente antiético e inescrupuloso.
Ambos casos son un crudo recordatorio de cómo la falta de escrúpulos se manifiesta en nuestra sociedad. Ya sea a través de la irresponsabilidad temeraria que pone vidas en riesgo directamente, o mediante el engaño deliberado que explota la buena fe y la necesidad de seguridad de las personas, el resultado es el mismo: una erosión de la confianza y un potencial daño a la integridad. Es fundamental estar alerta ante quienes, con fines egoístas, comprometen algo tan vital como nuestra seguridad, ya sea por negligencia o por fraude.
Autor:
Juan Francisco Blanco