04/04/2026
Hoy es Viernes Santo. El día del silencio, del dolor, de la soledad. Y sin embargo, yo lo vivo con una certeza que lo cambia todo: Jesús resucitó.
Esa certeza no minimiza el sufrimiento. Lo transforma. Porque cuando sabes que la historia no termina en el Viernes Santo, tus sufrimientos dejan de ser un callejón sin salida y se convierten en parte de tu trascendencia, en parte de algo más grande.
La resurrección no borra el dolor. Le da sentido. Y vivir desde esa certeza es lo que hace que la alegría no sea una negación del sufrimiento, sino su respuesta más profunda.
Hoy, en el día más triste del año litúrgico, te invito a preguntarte: ¿qué nacerá a partir de tus sufrimientos actuales que desde ya te puede generar alegría?
Arturo Orantes