05/24/2026
Miami Dade y los buses eléctricos: Crónica de un fracas anunciado
Sophia Lacayo
Dijo el filósofo y teórico político británico Michael Oakeshott: “Nada es tan peligroso como un gobierno convencido de su propia virtud.” y en Miami Dade, muchos dirigentes parecen aplicar al pie de la letra la sentencia anterior.
Hace pocos años, el condado presentó con bombos y platillos su nueva flota de autobuses eléctricos como una señal de modernización. Funcionarios se jactaron y hablaron de sostenibilidad, reducción de emisiones y un salto hacia el futuro del transporte público. Las imágenes de los nuevos buses circularon en conferencias y comunicados oficiales. Pero el mejor ejemplo de su fracaso es que muchas de esas unidades no recorren calles ni transportan pasajeros. Permanecen estacionadas.
Los números no mienten. Miami-Dade compró 69 autobuses eléctricos de la empresa Proterra por aproximadamente 61.8 millones de dólares. Lo risible es que esa compra era parte de un programa más amplio valorado entre 72 y 75 millones. Durante distintos períodos entre 2025 y 2026, solo entre tres y siete autobuses funcionaron de forma regular. El resto quedó fuera de servicio, almacenado, lejos de las rutas y del uso diario para el que el condado pretendía.
Más allá del debate político, el caso deja una pregunta clara para los residents. ¿Cómo una inversión millonaria, anunciada y “vendida” como un paso histórico hacia el futuro, terminó con gran parte de la flota fuera de servicio que trasciende como un error del pasado con repercussion inmediata en el presente? Nada, que los politicos que creen en su propia virtud, aunque no exista, son uno de los mayores peligros para los ciudadanos que los eligieron.