10/16/2025
❤️❤️…‼️
Acompañar a tus hijos hasta que se duerman no es un mal hábito. Es un regalo que un día dejará de repetirse.
Te buscan con una mirada, te piden que te quedes un ratico más, que les cantes bajito o simplemente que pongas tu mano en su espalda, en mi caso mi hija ama que le haga "piojitos" en la cabeza.
Porque llegará el momento en que ya no te necesiten para dormir. Llegará el día en que cierren la puerta de su habitación y digan buenas noches, te den un beso y se encierran. Y entonces vas a recordar estos instantes con una mezcla de nostalgia y gratitud.
Dormirse acompañados no es una debilidad. Es una forma de decir, Aquí estoy, puedes dormir en tranquilo. Y cuando ya no lo pidan, sabrás que fue tu presencia la que les enseñó a sentirse seguros.