13/06/2025
En principio, sí: la mayor responsabilidad recae en el emisor. Según la teoría clásica de la comunicación (teoría matemática de la comunicación presentada por por Shannon y Weaver en 1940), el emisor es quien codifica el mensaje y, por tanto, es responsable de que sea claro, pertinente y adaptado al receptor. Si el mensaje no se entiende, es porque algo falló en su codificación: el lenguaje, el canal, el contexto o la forma.
PERO…
La comprensión también depende del receptor y del contexto compartido.
Si el receptor no tiene el mismo código (idioma, nivel técnico, referencias culturales), o si el canal fue ruidoso (literal o metafóricamente), la comprensión puede fallar incluso si el emisor se esforzó. Por eso, en la práctica, la comunicación es una responsabilidad compartida.
En resumen:
• Sí, el emisor tiene la responsabilidad principal: debe ser claro, empático y preciso.
• Pero no es 100% su culpa si el receptor no está en condiciones de comprender (por falta de contexto, atención, lenguaje común, etc.).
En contextos profesionales o personales, la mejor estrategia es siempre chequear la comprensión y, si hay duda, volver a explicar de otra manera.