14/03/2026
Esta historia me la va a perdonar. Es un brindis personal. A mis 24 años concebí un bebé. Deseado y recibido con mucha ilusión y alegría. Este bebé me pidió 5 meses en cama. Engordar y adelgazar, dormir y despertar a su antojo. Upar y perseguir, y contener y dejar ser.
Modificó mi vida y me dejé transformar. Me pidió silencio y sensibilidad. Me pidió apertura. Un entorno que sintonizara con su necesidades. Me pidió una nueva forma de pensar y observar. Con o sin diagnóstico. Con o sin apoyos. Con o sin comprensión. Sola, mal acompañada, acompañada.
Cambié la forma de celebrar cumpleaños, navidades y vacaciones. Los ruidos de la casa, el ritmo, los hábitos, cambié convicciones y sostuve con miedo e incertidumbre. Me han criticado, han sido crueles, han hablado an mis espaldas. Me han admirado y envidiado. Nada de puntos medios.
He tenido que dar respuesta a necesidades que me incomodaban. Que incomodaban a los demás. No todo el que pudo se abrió pero todo el que quiso sí lo hizo. Fui culpable de todo, hasta del diagnóstico, hasta del no diagnóstico. De la etiqueta. Y de dejarlo a la deriva.
Me tuve que espabilar y desapegar. Todos sabían más y mejor. No dormí, di respuesta a altísima demanda, la teta, el sueño, los límites, la socialización, los logros, las terapias. Los maestros que sí y los que no, los terapeutas que sí y los que no.
Los reclamos, las crisis, los berrinches… en ese orden. Seguramente sepan que lo hice sola y acompañada. Todo porque quise y porque mis acciones, decisiones y errores son el único factor en la ecuación. Todo por madre y encima divorciada y encima en pareja. Encima joven, encima hippie, encima sensible, encima etiquetas y crueldades.
Todo cambió hace 14 años y esta descarga, reflexión me la voy a permitir. CTI, clínicas, desafíos y todo en contra. Y el que pudo se dio vuelta como una media. Al fin y al cabo, me lo merecía.
Seguimos contando días y años de entrega y felicidad porque cada día lo veo despertar y me mira el cielo. Me tiene de su lado siempre. Siempre va a querer que me llames, siempre va a dormirse sabiéndose amasado y celebrado.
Gracias a mi y a los que nos abrazan de corazón.
Foro: de otra Camila