20/12/2019
La Soledad y el Aislamiento, esos dos evitables malos compañeros de ruta en el puerperio.
Sabemos que para criar un ser, hace falta una tribu. Esa tribu reconocemos es necesaria, y que en la realidad contemporánea se ha diluido y es tan difícil crear.
Esa tribu que mantiene a raya la soledad y el aislamiento que azotan la psiquis materna a flor de piel, traslúcida. Que teje en torno a esa trasluscencia un manto protector capaz de cobijar y abrigar al binomio mama/bebé. Que presta su saber colectivo, su sostén para que esa mamá logre la regresión necesaria para conectar y comprender a su bebé y así nutrirse sin perderse, flexionarse sin romperse.
Así unas amigas, tías, compañeras, y varones que apuntalan, cocinen, escuchen, cuelguen ropa, la descuelgue la doblen. Todo sin juzgar, solo estando para asistir en el proceso más importante de la humanidad.
Gestando