14/09/2026
Hay un costo que no aparece en ningún estado de resultados, pero que las empresas están pagando todos los días: el impuesto emocional. 👀
Se le llama así al hecho de vivir en alerta constante en el trabajo, cuidando que no se note un rasgo de tu identidad, como por ejemplo, tu género o tu orientación sexual, por miedo a recibir un trato injusto.
⚠️ Según datos de Catalyst, organización especializada en inclusión laboral, 6 de cada 10 trabajadores de grupos históricamente marginados pagan este impuesto emocional a nivel global. Viven pendientes de "editarse" para encajar, y esa vigilancia constante tiene un costo medible.
Los colaboradores lo pagan con su salud: estrés sostenido, agotamiento, desconexión. Las empresas lo pagan con sus resultados: menos creatividad, menos retención, menos compromiso real. 🚫
La inclusión no es solo un valor en la pared. Es una variable que impacta directamente el desempeño de un equipo.
En Condusher acompañamos a las organizaciones a construir culturas donde nadie tenga que pagar ese impuesto para pertenecer. 🤝🏻