06/02/2017
Hacer sin reflexionar no genera aprendizaje. Y sin aprendizaje no hay evolución.
Emprender es combinar teoría y práctica
Dicen que la práctica hace al maestro, pero creo que eso no es suficiente. También dicen que el emprendedor debe ser temerario, arriesgado y proactivo, pero pienso que eso es insuficiente.
En primer lugar, practicar algo, una y otra vez, sin ponerte a pensar en lo que funciona, en lo que no, en lo que puedes hacer para mejorar tu rendimiento, caería en la conocida definición de locura de Albert Einstein: “hacer las mismas cosas una y otra vez esperando resultados diferentes”.
La práctica evaluada, observada conscientemente, y luego de un proceso de reflexión, es la que hace al maestro. Sin reflexión no hay toma de conciencia, y sin conciencia no se logran los cambios deseados para superarnos y alcanzar los nuevos objetivos. Y el resultado de esa reflexión no es otra cosa que: la formulación de teorías.
Y, por otro lado, realizar una acción sin tener un plan establecido, sin conocer el contexto externo y el potencial propio, y tomar decisiones sin estimar resultados y consecuencias sería más que imprudente y contraproducente para cualquier emprendedor.
Ahora bien, ¿cómo se vincula esto con el liderazgo? Y, además, ¿qué tiene que ver con el emprendimiento?
Muchas personas creen el mito de que “un emprendedor es un líder”, hablaremos de eso la próxima semana. Pero en realidad, un verdadero líder ve mucho más allá que alguien que comienza un emprendimiento. Por eso es clave que un emprendedor haga una de dos cosas (o, si es necesario, ambas): 1) desarrollar sus habilidades de liderazgo y 2) encontrar a un líder que lo apoye en su gestión.
En cualquier proceso, en este caso el proceso de emprender, un líder genera el espacio para la interpretación, reflexión y formulación de teorías, en conjunto con su equipo, para avanzar hacia el objetivo trazado. Un líder logra establecer un equilibrio entre el movimiento y la reflexión, entre la práctica y la teoría.
Las teorías permiten el desarrollo de esquemas de aprendizaje, sistemas de análisis y estructuras de desarrollo de pensamiento. Son esos mensajes que se transmiten a lo largo de la organización para obtener los resultados deseados. Y son la base que permite que quienes las aprenden, puedan desafiarlas. Y las nuevas prácticas surgen del constante cuestionamiento de las teorías.
Es por eso que, cualquier emprendedor, aunque tenga la más innovadora de las ideas o el más vanguardista de los productos, no sólo puede, sino que debe, procurar ir más allá de su conocimiento empírico o su intuición para lograr sus objetivos de una manera eficiente y con la mayor rentabilidad.
Nadie conoce mejor la idea de un emprendedor que el propio emprendedor, pero un coach, asesor o mentor (siempre que esté bien preparado), puede ayudarlo a evitar errores, observar buenas prácticas de otras experiencias y ahorrar recursos optimizando los procesos. Y, muy importante, un buen equipo de liderazgo es crucial para que el emprendimiento sea sostenible en el tiempo.
En fin, las buenas teorías acompañadas con la práctica evaluada constantemente, son las que generan aprendizaje y crecimiento. Un buen maestro las combina para apoyar a un emprendedor en su proceso de desarrollo, y lo impulsa para que eleve su nivel de liderazgo a través del desarrollo de nuevas teorías que generen prácticas con mejores resultados.
Desde Venezuela
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