20/08/2020
El coronavirus es un virus respiratorio, que ingresa a nuestro cuerpo infectando la garganta, este se sujeta a las células de la mucosa a través de "lanzas" que se encuentran en toda sus superficie.
El virus a diferencia de la bacteria no puede reproducirse, así que da ordenes a nuestras células para que se reproduzca. Esta es la manera como todos los virus se reproducen e invaden nuestro organismo.
Cada célula infectada realiza entre 10.000 y 100.000 réplicas de virus, cuando esto ocurre nuestro cuerpo lo detecta y comienza a causar una respuesta inflamatoria para poder combatirlo, por eso sentimos dolor de garganta y la nariz tapada.
El virus sigue su recorrido y va directo a los conductos bronquiales, que conducen a nuestros pulmones, produciendo una inflamación en las mucosas de estos conductos, aquí es cuando empiezas a toser, mientras tu cuerpo sigue peleando con el virus aparece la fiebre como otro sistema de defensa, en este punto empiezas a sentirte mal y a perder el apetito.
La cosa empeora cuando ese virus deja los conductos bronquiales y llega a los pulmones. Comienza a causar una inflamación lo que mejor conocemos como neumonía.
Si el tejido de los pulmones está afectado vas a comenzar a sentir que te falta la respiración, cuando el cuerpo deja de recibir oxígeno, el paciente debe ser hospitalizado y seguramente debe ser conectado a un respirador.
El problema no es la infección sino la forma como nuestro cuerpo lucha tan agresivamente con el virus, la respuesta es tan potente que acaba dañando el tejido donde se encuentra alojado el virus, todo esto puede dar lugar a fallas desde respiratorias hasta el corazón provocando la muerte de una persona.
Se le conoce como daño colateral, esto significa que no hace falta que el virus se traslade a otra parte del cuerpo para que una persona infectada se encuentre en estado crítico.