Wsp +58416 6438443. Email: [email protected] El vetiver (Chrysopogon zizanioides) es una graminea permanente de tipo C4, cuyas raíces masivas y profundas presentan una resistencia a la fuerza de tracción de 75 MPa; lo que equivale a la sexta parte de la resistencia del acero. Sus raíces crecen verticalmente y llegan a 2 o 3 m de profundidad en el primer año. Es una planta asexual que sólo se
reproduce por esquejes, por lo que no se convierte en maleza. Tolera condiciones extremas tales como: suelos alcalinos, sódicos, salinos o ácidos (pH: de 3 a 12); temperaturas desde -15°C hasta 60°C; altitudes de 0 a 2800 msnm; así mismo soporta sequías, inundaciones, fuego y metales pesados como cobre, plomo, cadmio y mercurio, entre otros. El vetiver se ha empleado en Asía por más de 200 años para formar barreras vivas protectoras de cultivos. Las barreras de vetiver se emplean en Bioingeniería desde 1908 para proteger infraestruturas contra los efectos de la erosión del suelo. Una barrera de vetiver se establece sembrando entre 7 y 10 plantas o esquejes por metro. La distancia entre barreras se determina por un intervalo vertical (IV) que varía entre 0,5 y 6 m en función de las condiciones del terreno y el uso al que está destinada. Se requiere de patrones de Bioingeniería para un correcto diseño y desarrollo. A partir del tercer mes de la siembra de la barrera se obtiene una protección mínima contra la erosión, lográndose óptimos resultados tras el primer año de instalada. Como mantenimiento sólo requiere de una o dos podas al año y limpieza de la maleza que circundante. Sus características genéticas le han llevado a ser considerado y auspiciado en programas ambientales, agrícolas y sociales por instituciones como el Banco Mundial, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. El vetiver cuenta con el apoyo de varios gobiernos, con una red mundial (The Vetiver Network International) y con redes regionales y locales esparcidas alrededor del mundo. El vetiver se usa de manera preventiva y correctiva en terrenos propensos a la erosión. Su aplicación adecuada permite incluso la recuperación de grandes cárcavas. En vialidad se emplea tanto en taludes como en la interfaz suelo-concreto de las cunetas. Se le asocia a gaviones como anclaje vivo. En presas y diques se aplica para evitar el debilitamiento de las faldas y como filtro de sedimentos. A orilla de los ríos se usa para evitar la caida de los barrancos y disipar la energía del agua en áreas críticas; igualmente para proteger puentes, torrenteras y alcantarillas. En la reforestación de montañas se asocia con árboles para asegurar su desarrollo. Por sus características fisiológicas y morfológicas, se emplea para captar aguas en cuencas hidrográficas, controlar inundaciones, en el tratamiento de aguas servidas domésticas e industriales y en la recuperación de suelos contaminados por desechos químicos. En agricultura se emplea para controlar la pérdida de suelo, incrementar la productividad de los cultivos y como filtro de agroquímicos. Sus raíces y follaje son usados por la industria cosmética y energética (biocombustible), en la medicina natural, en la elaboración de artesanías, como techo de viviendas, cama de animales, etc.