04/03/2020
¿Por qué hacer énfasis en la tenencia responsable de gatos domésticos?
Porque creemos importante que cada persona goce de su derecho de mantener a la mascota que ha elegido, haciéndolo debidamente informado de sus necesidades y sin perjudicar a otras personas ni a los ecosistemas. Con la conciencia de que han adquirido una gran responsabilidad, que implica dedicación, tiempo, dinero, espacio, atención veterinaria, una alimentación adecuada a su especie, tamaño y/o raza, etc.
¿Qué dicen los estudios sobre el impacto de los gatos domésticos en las poblaciones de fauna silvestre?
“Cada año, los gatos domésticos atacan entre 1000 y 4000 millones de aves, entre 6000 y 22 300 millones de pequeños mamíferos y cientos de millones de reptiles y anfibios en los Estados Unidos continentales.” Casi dos tercios de las muertes aviares se atribuían a gatos callejeros que viven en estado silvestre.
“Luego de publicadas las cifras, hubo quien no se creyó las estimaciones o quien atacó implacablemente a los científicos por ser «antigatos». Otros se sintieron justificados si sus opiniones coincidían con las nuevas pruebas. Las noticias enfrentaban a los amantes de los gatos con los amantes de las aves, los defensores de los derechos de los animales con los ecologistas y los dueños de mascotas con los académicos. Uno de los investigadores coescribió un libro, Cat Wars, —que no calmó la situación precisamente— y contó que había recibido amenazas de muerte.”
- Extracto del artículo que aparece en el número de octubre de 2019 de la revista National Geographic.
Los gatos pequeños son depredadores de alto rendimiento que llegaron a su plenitud hace millones de años y apenas han cambiado desde entonces. “Compensan su baja estatura con valor”.
El gato doméstico evolucionó del gato montés –del cual se considera una subespecie– en el Creciente Fértil hace unos 10.000 años.
¿Culpamos a los gatos? No. El origen de este desastre es la TENENCIA IRRESPONSABLE. La falta de conciencia de los dueños de gatos y su resistencia a combatir el hábito de “dejar ir y venir” a su gato a voluntad y/o estimularle a que continúe cazando (lo que trae consigo enfermedades, lastimaduras y hasta la muerte), la reproducción descontrolada y el abandono de éstos en zonas urbanas, semi urbanas y naturales.
Esto no significa que esté mal tener gatos o que las personas seamos incapaces de mantener a un gato correctamente. Habrá quienes piensen que se deberían prohibir (como lo expresan con otras mascotas, como las aves o los reptiles), pero eso es ciertamente imposible, además de que se atenta directamente con la necesidad natural y el derecho de la gente a tener animales de compañía. Quien desea mantener a un animal, lo hará corriendo los riesgos necesarios.
¿Cuál sería entonces la propuesta? No se trata de abolir derechos, pero tampoco de justificar el daño que pueda ejercer nuestra mascota al medio ambiente por ser “su instinto”. Generar conciencia y ejercer la tenencia responsable y priorizar su bienestar brindándole alternativas de juego mediante artículos diseñados especialmente para ello, sumado al uso de “catios” es lo más viable.
La castración es una buena medida de control poblacional, pero no es una solución inmediata a la problemática que hoy se vive.