19/06/2026
Una barrica también cuenta su propia historia.
En el fondo de esta barrica aparecen datos que no están ahí por casualidad. El número 004 nos permite identificarla dentro de la bodega y seguir la evolución del vino que descansa en ella. El 2024 indica su año de fabricación, y el sello del tonelero certifica el origen y el trabajo de quien la ha construido: una pieza clave en la crianza.
Porque una barrica no es solo un recipiente. Está formada por duelas de roble unidas por aros metálicos, y su interior ha sido trabajado con fuego mediante el tostado. En este caso aparece marcado como TM + TH, una referencia al tostado interior, que influye en los matices que la madera puede aportar al vino: estructura, suavidad, notas especiadas, tostadas, ahumadas o de cacao, siempre según el tiempo de crianza y la evolución de cada vino.
Con el uso, la barrica también cambia. Las primeras crianzas suelen aportar más intensidad; después, la madera se vuelve más sutil y acompaña al vino de una forma diferente.
Y ahora os lanzamos una pregunta:
¿Sabéis qué significa el 225 que aparece en la imagen?