23/09/2026
¿Y si estar agotado no fuera una prueba de pasión, sino una señal de que algo no está funcionando?
Durante mucho tiempo nos hicieron creer que amar tu trabajo significa trabajar más, quedarte más horas y estar disponible siempre.
Pero la pasión no se mide por cuánto te desgastas.
Se refleja en el compromiso. En las ganas de aprender. En buscar soluciones. En aportar ideas. En querer que cada proyecto sea mejor que el anterior.
Trabajar hasta el límite no debería ser una medalla ni una prueba de lealtad.
Porque comprometerte con tu trabajo no significa renunciar a tu bienestar.
Así que la próxima vez que escuches “hay que ponerse la camiseta”, vale la pena preguntarte:
¿Me están hablando de pasión… o están normalizando el exceso de trabajo?
La pasión impulsa. El exceso desgasta. Y no son lo mismo.