15/09/2026
Conocer una organización es también conocer su historia, su forma de trabajar y todo aquello que la hace única.
Queremos agradecer especialmente a por recibir a nuestra directora, Norma Garrido, y abrirle las puertas de su tambo y fábrica de quesos ORGÁNICOS para conocer de cerca su día a día.
Fue una experiencia que nos permitió acercarnos a su realidad y conocer un modelo de producción que demuestra que es posible producir de manera ORGÁNICA y responsable, cuidando el suelo, la calidad de los productos y, al mismo tiempo, buscando la rentabilidad necesaria para que el proyecto sea sustentable.
Un gracias especial a Rosario López Seco, quien impulsó este proyecto y que, con el paso del tiempo, se transformó en algo profundamente familiar. Gracias por la invitación y por la generosidad de compartir su historia con nosotros.
Durante la visita también nos acompañaron el médico veterinario Juan Vismara, el asesor veterinario Matías Malinarich y el ingeniero Mateo Belaunzaran, con quienes pudimos charlar y conocer distintas miradas sobre el proyecto.
Desde hace generaciones, la familia de El Abascay trabaja la tierra y produce leche, acompañando cada etapa del proceso: desde el cuidado del campo y los animales hasta la elaboración artesanal de sus productos.
Nos volvimos con algo más que el conocimiento de una empresa con una identidad tan marcada: nos llevamos también la generosidad de compartir sus productos con nosotros. 🧀 🥛
Invitamos a que prueben, los pueden contactar en redes o simplemente cuando viajan por la ruta que va de Brandsen a La Plata desviarse 100 metros y conocer su espacio de degustación, ventas y capacitación.
Gracias por la invitación, por recibirnos con tanta calidez y por los presentes que nos permitieron disfrutar de todo lo que elaboran con tanto compromiso.
En G&A y El Chaparral (establecimiento ganadero) valoramos especialmente estos encuentros, porque conocer de cerca a las organizaciones nos permite entender mejor sus desafíos, a su gente, y todo lo que hace único a cada proyecto.
Gracias, El Abascay y gracias Rosario, por abrirnos sus puertas y compartir un pedacito de su mundo con nosotros.